12. La elección entre las dos causas

En este bullir de deseos el hombre puede elegir, según su voluntad, el rumbo que prefiera, encaminarse a donde quiera con el propósito de obrar como llevando su mano: hacer el bien con la ayuda de Dios por la gracia, o cometer el mal por instigación del Demonio con el hechizo de sus artes; y el hombre ve todo esto reflejado en la ciencia de la razón. Porque en esta ciencia contempla lo bueno y lo malo y, así, surge en él el deseo de elegir entre las dos causas, el bien o el mal, según su voluntad. ¿Qué quiere decir esto?
La elección radica en que el hombre ve distintas cosas en el deseo de su alma como en un espejo, y se dice: «Ojalá pudiera hacer esto o aquello», cosas que aún no ha alcanzado con su obrar, pero que tiene en su saber: está como en la cabecera de los dos caminos, conoce las dos causas, el bien y el mal, y según su deseo llevará, al fin, su mano a la obra que se alza en las alturas, o a la que yace en las simas.