2. La fe y el temor de Dios están unidos

Este monte estaba situado en la raíz de la inmensa piedra que alberga el misterio del temor de Dios: porque la fe está unida a la perseverancia en el temor de Dios, y el temor de Dios, a la fortaleza de la fe; pues el Padre envió a Su Hijo para que naciera de una Virgen, y del Hijo dimanó la fe verdadera, primer fundamento de la obra buena, engendrada por el temor de Dios junto con todas las demás virtudes que tocan al Señor en Su altura; así, Dios, que reina sobre todo cuanto existe, es adorado fervorosamente en la sabiduría de las almas fieles. ¿Cómo? El temor de Dios penetra hondamente los secretos de los cielos con circunspecta mirada, porque es el principio del recto designio con que la fe bienaventurada se despliega junto a Dios en la amplitud de la perfección cuando, mediante las buenas obras, hasta la santidad crece.