7. El Demonio porfía en engañar los cinco sentidos humanos

Pero has visto que el reptil era hirsuto y negro, cubierto de heridas y pústulas: la antigua serpiente está repleta de la negrura de la tenebrosa infidelidad, del pelaje del engaño soterrado, de las heridas de la inmunda polución, de las pústulas de la furia cavernosa. Cinco franjas de distintos colores lo recorrían, descendiendo desde su cabeza, a lo largo de su vientre, hasta sus pies: porque no cesa de insuflar en los cinco sentidos humanos las abyectas pasiones de los vicios, desde su conjura -cuando urdió erigirse en el primero- hasta la plenitud de los tiempos -cuando termine su locura- y, fingiendo una falsa rectitud, arrastra a los hombres por los declives de sus inmundas artes. Una era verde, otra blanca, otra roja, una amarilla y una negra, llenas de mortífero veneno: el verde representa la tristeza mundana; el blanco, la absurda irreverencia; el rojo, la falsa gloria; el amarillo, la calumnia mordaz; el negro, la ruin simulación y todas las demás perversidades que infligen la muerte a las almas de cuantos sucumben a ellas.