5. Algunos rechazan la tentación del Demonio, otros sucumben

Algunos hombres pasaban presurosos por ella, sin comprar nada: pues los que conocen al Señor llevan el tesoro de la buena voluntad y los aromas de las virtudes, estrechándolos con fuerza contra su corazón, así que velozmente atraviesan, bajo los mandamientos de Dios, los placeres seculares y las inmundicias diabólicas y desprecian la dulzura de su carne. Mientras que otros la cruzaban despacio, deteniéndose a vender o comprar: porque estos, tardos en obrar el bien por ser tibios de corazón, con propia mano apagan los deseos celestiales como si los vendieran, y en sus entrañas alimentan las apetencias carnales como si las compraran.
Mira que aquellos recibirán, pues, la recompensa de sus buenas obras, y estos los tormentos de su iniquidad padecerán, como enseña Ezequiel cuando dice: