10. Quien quebrante el pacto de la virginidad pasará a ser esclavo

Mas si antes de llegado su fin hace penitencia con amargas lágrimas por esta falta suya, el río de la sangre derramada de Mi Hijo le acogerá, pues ha abominado de su culpa; pero no estará entre sus compañeros, que florecen en la gloria de la pureza, porque desertó de su hermandad al rechazar la libertad de su pacto y trocarla en servidumbre del pecado.
Y si una doncella se ofrece, por propia voluntad, en santos esponsales a Mi Hijo, la recibirá complaciente, pues quiere tenerla unida a Él en Su compañía. ¿Cómo? Que Le abrace con casta dilección como Él la ama en Su secreto: bienamada suya será siempre, porque Le ha buscado antes que a un esposo terreno. Pero mira que si luego ella quebranta su pacto, se habrá mancillado ante aquellos que gozan del júbilo celestial; y si en esta temeridad porfía, por justo juicio será privada de la gloria suprema. Mas si se arrepiente, será recibida como sierva y no como dueña: pues desertó de las nupcias reales y amó a otro más que a Aquel a Quien debía amar. Y si el que la sedujo y envileció quiere expiar su culpa, que haga penitencia como si hubiera rasgado los Cielos, no sea que lo aniquile la perdición de la muerte, porque ha mancillado temerariamente un matrimonio celestial. ¿Qué quiere decir esto?