Cuarta visión
LA CONFIRMACIÓN

Entonces vi una torre inmensa y redonda, hecha toda ella de una sola piedra blanca, con tres ventanas en la cima de las que surgía tal resplandor que también la cúspide de la torre, alzada en forma de cono, aparecía más diáfana, bañada en la claridad de ese fulgor. Las tres ventanas estaban adornadas, todo alrededor, con preciosas esmeraldas. Y la torre se elevaba en medio de la espalda de la imagen de la mujer ya nombrada, tal como se emplaza una torre en la muralla de una ciudad, así que, merced a su fuerza, la imagen no podía desmoronarse….
Luego oí una voz que me decía desde el Cielo: