15. Lamento de la Iglesia por el error de sus hijos

Y ella, mirándolos bondadosamente, dijo con triste voz que sus hijos retornarían de nuevo a la ceniza: esta madre bienaventurada los ama con profunda dilección y, condoliéndose en lo más hondo de sus entrañas, se lamenta de que estos, a los que ha engendrado en el baño de la renovación, purificados en los Cielos, vayan anhelantes en pos de lo terrenal y se mancillen en los pecados. ¿Cómo? Porque muchos, que reciben exteriormente la fe, por dentro la impugnan con la hostilidad de los vicios y caminan por las sendas del error más que por las de la verdad. De entre ellos, sin embargo, no pocos se apartarán de la mentira, mientras que otros tantos porfiarán en la iniquidad, como mostraba esta madre con sus palabras dichas más arriba.