5. La Iglesia alcanzará su plenitud al final de los tiempos

No tenía piernas ni pies: porque aún no ha adquirido la fortaleza de su total consistencia ni el fulgor de su plenitud; pues cuando llegue el Hijo de la Perdición, que concitará el error en el mundo, sufrirá la tribulación: la más cruel perversidad infligirá a todos sus miembros los suplicios del fuego y la sangre; entonces alcanzará la plenitud por las sangrantes heridas de este quebranto y correrá presurosa hacia la Jerusalén Celestial. Porque también fue en la sangre donde surgió: en la sangre de Mi Hijo se alzó suavemente como Nueva Esposa, y entrará con este mismo ardor en la vida, repleta del alborozo de sus hijos.