6. Las tres fuerzas de la llama

Mira otra vez: igual que la llama en un solo ardor tres fuerzas posee, hay un solo Dios en Tres Personas. ¿Cómo? El brillante fulgurar, el vigor arrebolado y el aliento ígneo componen la llama: brillante fulgurar para que alumbre, vigor arrebolado para que medre, aliento ígneo para que arda. Entonces, en el brillante fulgurar contempla al Padre, que irradia Su claridad sobre los fieles con paterno amor; en el vigor arrebolado, ínsito en la llama y por el que manifiesta su virtud, reconoce al Hijo, que recibió de una Virgen Su cuerpo y en el que la Divinidad reveló Sus maravillas; y en el aliento ígneo descubre al Espíritu Santo, que ilustra con ardor las mentes de los fieles. Pero igual que allí donde no haya brillante fulgurar, vigor arrebolado y aliento ígneo, no se verá llama, allí donde no sea adorado el Padre con el Hijo y el Espíritu Santo, Dios no será dignamente venerado. Luego así como en una llama se distinguen tres fuerzas, deberás entender Tres Personas en la Unidad de la Divinidad.