1. La omnipotencia de Dios

Este lucidísimo fuego que ves representa al Dios Vivo y Omnipotente, cuyo clarísimo fulgor nunca ha sido oscurecido por la iniquidad; inabarcable es siempre, porque nada hay que pueda dividirlo ni en principio ni en fin, ni destello de la ciencia de sus criaturas capaz de aprehenderlo tal como es; inextinguible permanece pues es la plenitud que no conoce fin; y es viviente todo: nada hay oculto para Él, que desconozca; y todo vida porque cuanto vive recibe de Él la vida, como muestra Job, inspirado por Mí, cuando dice: