2. Lucifer se ensoberbeció y fue arrojado de la gloria celestial

Lucifer, que por su soberbia cayó de la gloria celeste, era tan grande y luminoso cuando fue creado, que no sintió defecto alguno ni en su belleza ni en su fuerza. Así, al contemplar su propia luz y ponderar la energía de su fuerza, descubrió la soberbia, que le prometió lograr cuanto quisiera emprender. Y, viendo un lugar donde imaginó que podría subsistir, ansiando exhibir allí su belleza y su fuerza, murmuró en su corazón sobre Dios: «Brillaré allí como Él aquí». Entonces todos sus ejércitos le dieron su consentimiento, diciendo: «Lo que tú quieres, también nosotros lo queremos». Y cuando, en la soberbia enaltecido, trató de cumplir lo que había tramado, la ira del Señor, extendiéndose como calígine de fuego, lo abatió con toda su cohorte; así que, en carbón se tornó el fulgor de que gozaron, y en vez de diáfanos, de sombras se llenaron. ¿Por qué?