1. Fortaleza y estabilidad del Reino de Dios

Como ves, este gran monte color de hierro simboliza la fortaleza y estabilidad de la eternidad del Reino de Dios, que ni embate ni mudanza alguna pueden destruir; y en su cima se sentaba un ser tan resplandeciente de luz que su resplandor te cegaba: muestra, en el Reino de la Bienaventuranza, a Aquel que gobierna el orbe todo, en el fulgor de la luz inagotable, y es, en Su divinidad suprema, incomprensible para la mente humana. En cada uno de sus costados se extendía una dulce sombra semejante a un ala, de anchura y largura prodigiosas: he aquí el suave y alado cobijo del amparo bienaventurado, que exhorta y enmienda, y Su inefable justicia que persevera, recta y bondadosamente, en la equidad verdadera.